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10 estrategias para manejar la tristeza y la depresión

Este es un tema importante de revisar al inicio de un año, cómo está tu tristeza, tu tristeza está asociada a algo específico, o empezás a darte cuenta que se transforma en una depresión, en el tanto te das cuenta que día a día, la carga cada vez es más pesada.

¿Cómo nos damos cuenta que una tristeza se transforma en una depresión?

La tristeza está asociada a la frustración, a una situación específica, algo que no salió bien, por tanto, nos causa tristeza, pero que no nos paraliza la vida y podemos seguir funcionando e incluso, sintiendo alegrías, de esta forma nos damos cuenta que esta tristeza es pasajera, transitoria, la misma vida se encarga de diluirla poco a poco.

La depresión, a veces arranca con una tristeza que se presenta de un momento a otro, progresivamente impregna todas nuestras áreas:

  • Nuestras motivaciones empiezan a ser cada vez más frágiles.
  • Se afecta nuestro ciclo de sueño.
  • Nuestra forma de relacionarnos con los demás es cada vez más compleja, es decir reaccionamos de forma inadecuada, nos resentimos fácilmente, dejamos las iniciativas sociales, nos paralizamos.
  • Nuestro trabajo empieza a ser una carga cada vez más pesada.
  • Nuestra capacidad de concentración empieza a verse afectada, hay olvidos frecuentes, dejamos de lado cosas importantes.
  • La irritabilidad se vuelve constante.
  • Nuestras manifestaciones emocionales se vuelven más intensas, a veces incontrolables.
  • Caminamos con una sensación de dolor emocional.
  • Se pierde el interés en actividades cotidianas.
  • Nuestra alimentación se ve afectada, sea que se coma muy poco, o que se coma mucho.

En fin, la tristeza desaparece, y se transforma en un desencanto generalizado por la vida, que llamamos depresión, ésta toca a nuestra puerta y se queda un buen rato.

Depresión – Culpa - Tristeza

Cuando nos damos cuenta que la depresión tocó en nuestra vida, no podés decir que no lo sabés, porque muchas de estas cosas que están cambiando para mal, vos las podés identificar.

  • Tu forma de pensar es más negativa.
  • Normalmente estás a la defensiva o a la ofensiva.
  • Tus manifestaciones emocionales a veces son muy fuertes,aunque el estímulo sea pequeño.
  • El apetito no es igual.
  • El ciclo de sueño no funciona igual.
  • Hay una tendencia a aislarse de los demás.
  • Todo te molesta.
  • Hay muchas cosas que te causan ganas de llorar.
  • Te enojás fácilmente.
  • Querés ayuda, pero no permitís que las personas se acerquen.
  • Posiblemente tengás algunos síntomas físicos como dolores de cabeza, insomnio, alergias, somatizaciones gástricas, entre una gama enorme de afecciones que antes no tenías.
  • No tenés ganas de nada.
  • Tus intereses por la vida cada vez son menos.

Las cosas no están bien, vos lo sabés, te sentís metido en un túnel oscuro, que está ahí, hace tiempo, no necesariamente porque pasó algo, puede que ese algo sea el motor, el detonante, pero la depresión va más allá de un evento que dispara este proceso, las cosas dejaron de funcionar, vos lo sabés, ahora ¿cómo enfrentarlo? ¿Cómo darse cuenta? Te invito a hacer conmigo esta reflexión.

Primero: Reconoce el tema, no tengás miedo de decir “Me siento deprimido(a)”.

Es importante que cuando percibís todos estos síntomas, como una constante en tu vida, te permitas reconocer a fondo que genuinamente estás experimentando una depresión profunda.

Quizá, también ya te has dado cuenta que se te escapa de tus manos el poder enfrentarlo.

Reconocer implica darse cuenta de que esto está por encima del pensamiento positivo, está por encima de tus fuerzas.

Necesitás reconocerlo para asumir una posición protagonista, para poder iniciar un proceso de recuperación.

Segundo: No es tu culpa

Muchas veces cuando se está en un proceso de depresión, hay muchas ideas, emociones, percepciones, que nos hace sentirnos culpables ¡Cuidado con esta forma de ver las cosas!

Quizá pensás que está mal sentirse así, porque pensás que no es justo negarse a ver el lado positivo de la vida, pero precisamente este es uno de los principales criterios para darnos cuenta que ocupamos ayuda.

No tenés porque sentirte mal, a partir de las experiencias que estás viviendo, tenés que reconocer que esto es una depresión, no fue tu elección estar así.

Emociones – Frustración – Dolor – Desanimo

Tercero: Es fundamental buscar ayuda médico – psicológica.

¿Para qué? Es sencillo, para entender el origen y cómo esta depresión ha ido avanzado y se ha fortalecido a un punto en el que se escapa de tus fuerzas.

Hay múltiples causas que originan una depresión, éstas se tienen que identificar muy bien para poder hacerles frente.

Buscar ayuda, implica apertura, permitirse comprender que es un proceso de recuperación, que enfrentar una depresión no es un tema de rápida resolución, a mayor apertura y disposición, mejor pronóstico en el resultado del tratamiento.

Quiero invitarte a ver este video, hay personas que solo ven el lado negativo de la vida, este video es de mis transmisiones en vivo en mi página en Facebook: Dr. Rafael Ramos, así que espero que te ayude a ampliar nuestra reflexión:

Cuarto: Asumir una actitud de cooperación con el tratamiento.

Es importante que haya una actitud, en medio del dolor, la tristeza, el desánimo, la apatía y la desmotivación, una posición de autoexigencia.

Esto es realmente importante, para seguir y asumir las recomendaciones, pero además también para recuperar progresivamente la vida.

El reto es volver a salir, volver a arreglarse, comer bien,sustituir, romper la rutina depresiva por espacios que aporten entretenimiento, descanso y relajación, pero se necesita que vos te permitás este proceso.

Quinto: Todos los días son un reto.

Un reto importante es aprender a vivir con la depresión, como una condición que tenemos que enfrentar todos los días, no como una situación que tenga que paralizarnos.

Es aprender a verla como una condición, que, si bien puede hacer que nuestra carga emocional sea más pesada y fuerte, no tiene por qué tener el poder de desencantarnos con la vida.

El reto es asumir la importancia de tener una posición abierta al buen consejo, a las invitaciones, a todas aquellas intervenciones de las personas que nos aman y que están a nuestro lado para ayudarnos.

Recordá, los demás están ahí, pero ellos no pueden hacer nada por nosotros,si les cerramos las puertas, estar abiertos a las posibilidades de crecimiento es un reto que tenés que abrazar de forma cotidiana.

Sexto: El proceso puede ser cansado.

Es posible que, sobre la marcha de un tratamiento, experimentés una sensación desencanto, porque te gustaría que las cosas sean rápidas, que se resuelvan de una sola vez.

Esto muchas veces no es así, recordá que es un proceso, en el que el nivel de participación que vos tengás debe ser muy amplio.

Tenés que tener una actitud de trabajo, constancia, consistencia para que el tratamiento pueda generar resultados positivos.

Es frecuente tener una actitud apática, qué te hace pensar, sentir,creer que no importa lo que hagás, siempre vas estar deprimido o deprimida.

Esto no es así, habrá momentos muy duros, momentos de retroceso, pero también habrá momentos de paz, descanso emocional, es precisamente ahí donde tenés que reconocer los progresivos cambios, los pequeños logros, las pequeñas satisfacciones, que empiezan a ser el motor motivacional para salir adelante.

Séptimo: Evitá pensar en querer salir corriendo.

Deja de pensar en salir corriendo, o encerrarte, es frecuente también que en un proceso depresivo queramos cerrar los ojos y desaparecer e incluso lleguemos a pensar que nuestra vida carece de sentido.

Esto es sólo una visión parcial, porque te estás fijando en el dolor, en la tristeza, en ese mundo gris que, a partir de los lentes de la depresión, tu mirada no tiene otra óptica.

Pero, también a tu lado está tu capacidad de pensar diferente, de actuar diferente, estás rodeado de múltiples personas que están ahí para ayudarte, que se preocupan y se ocupan en que estés bien.

Así que tenés que obligarte a tener una mirada diferente, comprendo que a veces no tengás el ánimo suficiente para sostener esa mirada, pero negarte la oportunidad de cambiar tus lentes, es un grave error en el manejo de una depresión.

Octavo: Reconocé qué te gusta en tu vida.

Reconocer los aspectos que te encantan de vos mismo, al lado de un buen tratamiento, de una actitud esperanzadora, al lado de un compromiso personal de crecimiento, es importante.

Esto puede permitirte darte cuenta de muchas virtudes, que están ahí, a las que no les has prestado atención, simplemente por qué estando en una depresión desarrollás un pensamiento en clave de “no”. Esta no es una opción viable y mucho menos sana en la vida.

El dolor, es una experiencia, quizá poco deseada, pero bien entendida nos puede ayudar a ver la vida desde otra perspectiva, te invito a escuchar este audio:

Noveno: ¿Qué te define como persona?

Este es un elemento importantísimo en el manejo de una depresión, con frecuencia nos definimos a partir de nuestras tristezas, pero si te preguntara qué te define, quién sos, cuál es la razón de tu existir.

Quizá tu depresión nació a partir de una ruptura de pareja, del desempleo, quizá en problemas con tu familia, o en un componente hereditario.

Quizá a lo largo de tu vida, nunca te has hecho esta pregunta¿cuál es la razón de tu existencia? Creo que una depresión puede ser un motivo importante, fuerte, para definir este eje motivacional en tu vida.

No podemos definirnos a partir de nuestras pérdidas, de nuestros problemas, de nuestros dolores, esto es solo una parte de nuestra historia.

Tenemos que definirnos a partir de nuestra capacidad de convertirnos en los arquitectos, en los escultores de nuestra vida, de esta forma será más claro el poder encontrar una razón para estar en este mundo, esta es una acción fundamental de nuestra historia.

Dolor – Tristeza - Depresión

Décimo: Tenés que permitirte una visión esperanzadora.

¿Qué visión de vida tenés? ¿Qué es lo vos querés para tu vida? Esto es aquí y ahora, es posible que como te he venido diciendo, querás desistir, pero no te permitás esto, en resumen, creo que es importante:

  • Identificar el origen de tu depresión.
  • Reconocer cómo te afecta.
  • Permitirte buscar ayuda.
  • Estar abierto a recibir apoyo de las personas que te rodean.
  • Desarrollar una actitud de compromiso.
  • Tener paciencia y reconocer que esto es un proceso.
  • Definir tus gustos y preferencias, empezar a invertir en ellos.
  • Reconocer tu valor como persona.
  • Encontrar una fuerte motivación para reencontrarte con tu vida.

No es un proceso sencillo, no es un tema fácil, pero no podemos vivir presos y sujetos de una depresión, que nos roba el sentido de nuestra historia, de nuestra existencia.

Te invito a hacer este camino de recuperación, con una actitud diferente, por encima de tus emociones.

Tenés que descubrir nuevas motivaciones, creer que se puede salir adelante, pero se requiere de vos un fuerte compromiso para avanzar en la vida.

Espero que esta reflexión te motive a salir adelante, a buscar ayuda y a asumir un compromiso de cambio con vos mismo.

Si te gusto el artículo, te invito a compartirlo, y no dudés en dejarme tus comentarios.

Nos vemos pronto.

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