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“Todo está bien”

Siempre digo “Todo bien”

Pero ¿realmente es así?

“Todo está bien”. Con frecuencia he escuchado esta frase e incluso hasta la he utilizado. Creo que estarás de acuerdo conmigo en que tristemente muchas veces, frente a diversas circunstancias que nos causan dolor emocional, nuestra tendencia es decir “todo está bien, no pasa nada”, “todo tranquilo, cero estrés”, “pura vida, todo bien”.

¿Realmente será así?, ¿todo estará bien? Detrás de nuestro “todo está bien”, podría darse la situación de que nos cueste conectarnos con nuestras emociones, por lo que deberíamos salir de ese “todo está bien” para entrar en una posición realista y reconocer que tal vez ese no es el caso, porque quizá solo negamos nuestro sentir. Frente a esto tenemos que tener cuidado, porque detrás de esta posición:

  • Podría haber negación de una realidad que se impone, que crece, que existe y que avanza para mal en la medida en que no enfrentamos las cosas tal y como son.
  • A veces se toma la decisión de enfrentar la vida con evasión ilusa, la cual nos hace pensar que las cosas se van a resolver y se nos olvida que somos los protagonistas de la historia, los únicos que pueden cambiarla.
  • Quizá haya algo de arrogancia, porque nos cuesta aceptar que no podemos o no queremos dar el brazo torcer.
  • Hay a quienes de pronto se les hace muy difícil hablar de sus emociones y situaciones, no saben ponerle nombre a esas emociones y dicen “todo está bien”.
  • Otras veces la vulnerabilidad asusta mucho y creemos que abrirse y expresarse nos expone, lo cual es un error.
  • Hay momentos en los que no nos permitimos percibir hasta dónde nos afectan las cosas y decimos “todo está bien”; en esta posición se van gestando situaciones dolorosas mucho más profundas.

“Todo está bien” no necesariamente es un reflejo de la realidad:

  • ¿Has considerado que como persona tenés derecho a que las cosas no estén bien?
  • ¿Tenés que darte la libertad de sentir que algo te abruma para poder pedir ayuda?
  • ¿Tenés derecho al miedo que a veces te paraliza?
  • ¿Tenés derecho al enojo, pero este te aísla?
  • ¿Tenés claro que no saber manejar una situación o un momento en la vida no es motivo de vergüenza?
  • ¿Te das derecho a la ignorancia? Eso no es malo, es un reto.
  • ¿Sabes que tenés derecho a pegar gritos de desesperación para sacar todo lo que llevás por dentro?

Mucho de lo que se requiere para poder sanarse interiormente tiene que ver con la capacidad de poder asumir una emoción y comprender su origen, para poder dimensionarla correctamente y permitirse la libertad de expresarla.

Tener la capacidad de ser responsables con nuestra propia existencia, asumirse, sin culpas, sin miedos, sin justificaciones puede abrir la puerta, para que la salud emocional entre en nuestras vidas, quiero compartirte este otro artículo: No sos vos, soy yo

Ser protagonistas, darle sentido y contenido a nuestra vida, es una responsabilidad personal, pero no se construye solo a base de reflexiones, se debe trabajar por nuestros objetivos, ve esta frase que quiero compartirte.

Solo en la conexión consciente de nuestras emociones es que podemos permitirnos genuinamente dar los primeros pasos para sanar:

  • “Todo está bien” no tiene que ser una bandera de vida simplemente porque tenés la idea loca de que ser fuerte es asumir las cosas solo.
  • Hay que ser valiente, es decir, tener la capacidad de ir siempre para adelante.
  • Es falso que ser emocionalmente equilibrado es no permitirse que las cosas se nos salgan de control o simplemente que estés obligado a decir “yo puedo solo”.
  • “Todo está bien”, podría ser un disfraz con el que te preparás para la vida, pero no es real.
  • “Todo está bien” podría ser un autoengaño y algún día se podría derribar porque no tiene sustento real en la vida.
  • “Todo está bien” podría aislarte de personas que te pueden dar la mano.
  • “Todo está bien” puede ser un tributo a la arrogancia y a la imprudencia que te alejan de la sabiduría emocional.

Para ampliar nuestra reflexión quiero invitarte a escuchar este audio:

Todo ser humano necesita permitirse dejar de ser fuerte, bajo la idea de que ser fuertes es expresar. Quiero proponerte que seás un hombre o una mujer fuerte, de esas personas que lloran, que sienten, que hablan y se desesperan, que se abruman, porque la expresión de las emociones no nos hace débiles, nos hace sensibles y de ahí nace nuestra sanación interior, pues nos ponen frente a la necesidad de buscar ayuda.

Si te gustó este artículo, te invito compartirlo y por favor sentite en la confianza de dejarme tus comentarios.

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