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Cuando postergo sueños en mi vida

Cuando postergo mis sueños se fortalecen mis frustraciones

¿Vos para quién vivis?, ¿para los demás o para tu satisfacción personal?

Hablar de amor hacia sí mismo, es un tema que debe formar parte de nuestra existencia, en el aquí y en el ahora de nuestra historia afectiva. Hablar de autoestima no es un tema trillado, mucho menos una utopía inalcanzable.

  • Cuando las personas desarrollamos una visión pobre de nosotros mismos, nos convertimos en seres cuyo compromiso personal hacia el crecimiento es frágil y vulnerable.
  • Cuando desde nuestro interior desarrollamos una visión negativa que nos pone de frente a nuestros defectos, en lugar de ponernos frente nuestras virtudes le damos paso a la frustración.
  • Cuando tomamos las voces de los demás, sobre todo aquellas que producen entrés y las vivimos como normas de vida, desde las que nos juzgamos y definimos, es muy difícil encontrar nuestra fuerza interior.

 

Autoestima es la base del crecimiento personal; es la fuente de la energía vital para enfrentar los retos de la vida. Desde ella se toman las decisiones y se crean acciones para poder, en el día a día de nuestra historia, desarrollar una visión de trabajo y procura de mejoras en todos aquellos aspectos que sabemos deben fortalecerse y que nutren nuestras inseguridades. ¿Vos sabés cuáles son?

Cuando postergás tus sueños, das cabida a la frustración y se instaura uno de los elementos que más nos atrapan en la pasividad: “la circularidad improductiva”, lo cual es pensar más o menos de esta forma:

  • En el momento en que yo me sienta más seguro de mí mismo, voy a tomar las decisiones.
  • Primero tengo que vencer mis miedos, y luego hacer cambios.
  • Cuando yo me sienta más tranquilo y feliz, voy a definir qué hacer.
  • Cuando tenga la seguridad de que me va ir bien, voy a cambiar.
  • Cuando encuentre una motivación lo suficientemente fuerte, entonces ahí no me voy a detener.

 

Estas estructuras de pensamiento son las que postergan nuestros sueños, pues es un grave error pensar de esta manera; decirse a sí mismo “cuando yo me sienta bien, voy a actuar diferente” no aporta nada, es parálisis, porque esto significa que vas a seguir haciendo lo mismo, entonces, ese sentimiento de frustración, la parálisis, los miedos y las dudas no se van a modificar, seguiremos clavados en la misma situación y en las mismas acciones paralizantes.

Todos nosotros, vos y yo, con miedos, dudas e inseguridades, tenemos que cambiar de conducta, de forma de actuar, para poder modificar nuestra forma de ser y estar en este mundo. De esta forma, podremos empezar a experimentar la satisfacción que nace del logro, que se vive en cada paso y en cada acción que no se deja tirada o en el tintero de los pensamientos.

¿Quién le da contenido a tu vida? Sos vos, soy yo, no dejemos que sean otros los que nos hagan creer que la vida no tiene sentido, te paso este link por acá: Un día me desperté y sentí pereza de ser yo

Si vos te quedás ahí, esperando a que algo dentro de vos cambie para que tu vida cambie, si te quedás esperando a tener todas las respuestas y el a-b-c completo para enfrentar tu vida de forma diferente, difícilmente las cosas van a tomar otro matiz o color.

  • Las acciones hay que ejecutarlas ya.
  • Si no sabés, pues a pedir consejo.
  • Si estás perdido, hay que pedir ayuda, dirección.
  • Si estas atrapado en dudas sin sentido, hay que estar abiertos a la sabiduría emocional que nace de la motivación y el deseo al cambio.

Todo esto implica pedir consejo, no tenemos que tener la seguridad completa, lo que tenemos que tener es la claridad del objetivo y la flexibilidad para modificar las acciones para recomenzar ante el error o el fracaso, sin alimentar la frustración y concentrarnos en el aprendizaje.

Vos tenés que permitirte desarrollar dentro de vos algunas palabras claves que son la fuente de la energía motivacional:

  • Claridad de lo que se quiere.
  • Acciones concretas, prudentes y efectivas.
  • Estrategias sostenibles y medibles.
  • Apertura para aprender y escuchar.
  • Determinación para poder avanzar.
  • Constancia para permanecer activos.
  • Prudencia para que nuestro pensar y hacer estén alineados.
  • Trabajo como una actitud continua en la vida.
  • Disciplina como una estructura constante.

Todas estas palabras tienen que estar presentes en el día a día de tu historia, sin miedo, con pasión, porque en la postergación vemos pasar la vida de largo, vemos cómo se pasan los días, las semanas, los años y nos atrapamos en las mismas circunstancias, o sea, en la nada de la tristeza ¿Te parece justo que te hagás esto?

Cada uno de nosotros tiene que ser su principal fuente de motivación, te invito a revisar este audio:

Quisiera pedirte que reflexionaras en este sentido:

  • ¿No estás cansado de dejar las cosas tiradas?
  • ¿Consideras que tu vida es lo que querés?
  • ¿Te has puesto a pensar todo lo bueno que podría pasar si cambiás tu forma de actuar?
  • ¿Hasta cuándo vas a seguir justificando tu parálisis?
  • ¿En qué momento le vas a dar prioridad a tus sueños y anhelos?
  • ¿No tengás miedo de tus capacidades?
  • ¿No le tengás miedo al fracaso?

Espero que esta reflexión te ayude. Al menos quiero dejarte inquieto, que todo lo que deseás en tu vida se haga realidad a partir de tus acciones. Si te gustó este artículo, te pido que me dejés un comentario y que podás compartirlo en tus redes sociales.

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