comunicación, afecto, relaciones sanas, vida en pareja

Señales de qué estás solo, aun cuando tenés pareja.

Cuando tenemos una relación de pareja, fundamentalmente lo que buscamos es tener una compañía que propicie gratos momentos, además de la construcción de un proyecto de vida que genere satisfacción a todo nivel.

Todo proyecto de relación de pareja, debe buscar un estado de satisfacción, que nos aleje de la soledad, en el tanto encontramos en nuestra pareja:

  • Un apoyo emocional para los momentos difíciles.
  • Una compañía agradable para disfrutar buenos momentos.
  • Una persona que esté a nuestro lado con un consejo prudente y un apoyo incondicional.
  • Un complemento que nos ayude a elevar nuestro sentido de felicidad.
  • Una persona cuyas actitudes nos haga sentir que vale la pena estar uno al lado del otro.
  • Una persona que se convierta en un buen amigo o amiga.
  • Un buen amante que nos permita disfrutar libre y abiertamente nuestra pasión.
  • Una persona que nos cargue de detalles y nos haga sentir parte importante de su agenda.

En fin, hay muchas más dimensiones en la vida de una pareja, su propósito fundamental, como hemos planteado en otras ocasiones, es la construcción del bienestar, esto implica una presencia significativa, que nos haga sentir acompañados, que no estamos solos o solas, que le dé sentido a este estar juntos, en el tanto ambos se sienten realizados. Quizá podás leer este otro artículo: https://rafaelramoscr.com/actitudes-hacen-dificil-la-vida/.

Ahora, qué sucede cuando experimentamos un sentimiento de soledad, una desatención frecuente, constante y una duda sistemática, sobre la calidad de nuestra relación ¿Cómo darnos cuenta de este proceso? Te detallo acá algunas características que tenemos que evitar en nuestras relaciones.

El amor es una promesa que tiene que renovarse todos los días a través de las acciones.

promesas de amor, actuar bien, amor y acciones.

Primero, progresivamente el silencio le gana a la comunicación.

En toda relación de pareja, cuando se deja el diálogo abierto, claro y sincero, sea para enfrentar temas difíciles, o simplemente para compartir lo que nos pasen en el día a día y el silencio se apodera de la relación, se crean graves complicaciones.

Una de las más complicadas, es que posiblemente cada miembro de la pareja, deja de buscar al otro u otra para hablar, con esto tenemos un claro síntoma de que algo está pasando, y este silencio nutre una sensación de soledad que nos hace cuestionar el sentido de la relación.

El diálogo, es una condición irrenunciable en toda relación humana, pues es a través de ello que se consolidan las bases del amor.

Segundo, la individualidad le gana al compartir.

Cuando una relación de pareja, progresivamente, sustituye los espacios para estar juntos, y éstos cada vez son menos, cuando encontramos menos actividades que nos unan y cada uno tranza su norte, aun cuando estén bajo el mismo techo, esto nos hace sentir solos.

  • Cuando se deja de compartir y experimentar cosas en común, se pierde la esencia de la relación, estar juntos para tener una experiencia de vida en común, que nos haga sentirnos plenos.
  • Cuando dejamos de compartir, porque no sabemos priorizar y ordenar adecuadamente nuestros espacios individuales y los de pareja se va por mal camino.
  • Toda pareja tiene la obligación de cuidar este balance, pues es un sinsentido en una relación de pareja exacerbar la individualidad cuando la esencia es estar juntos.

Tercero, se pierde la espontaneidad y la tendencia al encuentro.

¡Cuidado con dejar de lado las ganas de estar juntos! Si se maneja mal las ganas de estar uno cerca del otro, nos topamos con la indiferencia, la frialdad.

De esta forma la comunicación no genera nada, pues no nos involucramos en los temas que son importantes para nuestra pareja, mucho menos somos sensibles a sus emociones o sus preocupaciones.

Se usa la lógica de “si él no se mueve, yo tampoco”, en este proceso, sin darnos cuenta, según nos decimos a nosotros mismos, este hogar se convierte en una hospedería, en el que viven dos personas que dicen amarse, pero que no se buscan, se alejan de los detalles y se acrecienta una fuerte sensación de soledad.

Lo cierto es que no podés decir que no te diste cuenta, o pensar de esta forma ¿En qué momento pasó esto? Porque no se pasa de lo euforia a la frialdad de un momento a otro, sino que esto es un proceso silencioso, en el que cada uno deja de aportar, sea porque es una decisión de los dos o simplemente uno de los dos se cansó de estar buscando al otro u otra.

La soledad que se da en este desencuentro cuando estamos juntos, se convierte en la norma desde la que se vive, funcionamos en lo administrativo, en los pagos, con los hijos, en los eventos sociales, pero no se va más allá de esto, y un día, nos sentimos solos al lado de alguien, que según nosotros nos ama.

Cuarto, actúas como que si nada de tu pareja te importa.

En este proceso, en el que se experimenta una compañía que se caracteriza por la soledad, puesto que la pareja se va convirtiendo en dos islas, en las que hay un inmenso océano de indiferencia.

Nada te importa, entonces das pie a deseos muertos y añoranzas perdidas, actúas como que, si no te importa, quizá tu pareja levanta la bandera de la comunicación y se topa con la resistencia al diálogo y la cercanía.

Quizá, alguno de los dos propone algo, el otro u otra simplemente no le presta atención y se alejan, simplemente pareciera ser que ya no te importa el rostro triste, la cara larga, el distanciamiento sexual, que simplemente se ha apoderado de la vida de esta pareja, como que si tuviera vida propia y sus tentáculos se extienden con fuerza y va anulando todo el deseo de reencontrarse, simplemente porque se dejó que esto sucediera.

Toda relación tiene que hacernos sentir plenos, felices, la paz no se negocia, la paz debe vivir día a día en cada etapa de la vida en pareja.

paz emocional, salud emocional, emociones sanas.

Quinto, tu dolor te pone a la defensiva.

Esa soledad que se experimenta estando en compañía de tu pareja, con frecuencia crea un dolor profundo, que te pone la defensiva y a la ofensiva que muchas veces se manifiesta en explosiones de carácter.

Esto, lo único que hace es a agravar esta situación de distanciamiento, que no te llevan a ninguna parte, entonces se cometen graves errores para evitar el dolor o que éste se acreciente, uno de ellos es tomar distancia.

Lo complicado es que ambos, en lugar de darse cuenta que este dolor se puede resolver con un cambio de actitud, con una comunicación más sincera, cuando dejamos el orgullo a un lado y somos humildes para pedir perdón, todo podría cambiar. Creo que para ampliar nuestra reflexión quizá podas revisar este otro tema: https://rafaelramoscr.com/consejos-hablar-claridad/.

El objetivo sería ponerse a trabajar juntos, pero tristemente no se hace, simplemente el dolor hace que nos convirtamos en personas encerradas en nuestros temores y nuestras angustias, añorando que haya un cambio, cómo va a suceder este cambio si dejás de ser el protagonista de este añorado cambio y por miedo a experimentar el dolor del conflicto se toman distancias.

Sexto, la angustia y el drama se convierten en la tónica de la relación.

Cuando en una pareja se vive esta sensación de soledad, que crea tristezas profundas, que anula el deseo de buscarse el uno al otro, es posible que alguno de los dos o los dos, se sienta angustiado, y sustituye la comunicación positiva, constructiva por expresiones emocionales dramáticas.

En estas expresiones hay ofensas, a veces llanto desproporcionado, reclamos fuertes, es comprensible estás tratando de que las cosas funcionen, pero de esta forma no se va a lograr absolutamente nada.

Cuando frente a la angustia y la desesperación, se opta por expresiones emocionales fuertes, hirientes, que lesionan y lastiman, en lugar de buscar un acercamiento positivo, sin juzgarse, señalarse, criticarse sin caer en justificaciones tontas, las cosas se complican.

Ante esto, ambos miembros de una relación de pareja están en la obligación de buscar poner abajo sus defensas y procurar un acercamiento centrado en reactivar la ilusión primaria, la atracción que los movió a buscarse y los buenos sentimientos que un día los llevaron a elegirse para trazar este proyecto de vida.

Cuando todo este proceso está ahí, activo, es difícil resurgir de las cenizas, no obstante, si ambos trabajan conscientes de que esto no puede seguir, quizá exista una oportunidad de volver a crecer, si es que la soledad ya no congeló el amor.

Resolver siempre será un tema de dos, me encantaría que escucharás este audio, el tema es ¿Quién debe tomar la iniciativa? Creo que te puede ayudar a ampliar nuestra reflexión:

Sétimo, ausencia de palabras afirmativas.

Uno de los elementos que puede indicar que la relación va por mal camino, que puede estar cultivando una sensación de soledad es la ausencia de palabras positivas.

  • Si no hay palabras que resalten las virtudes de la pareja.
  • Que estimulen la sensualidad y el erotismo.
  • Que minimicen la sensación frialdad.
  • Que anulen este clima frío quizá y áspero.

El afecto requiere expresiones verbales positivas, de ambos miembros en una relación, toda relación de pareja necesita, para mantener activa la motivación desarrollar un lenguaje positivo y cargado de expresiones agradables.

  • A todos nos gusta escuchar que nos dicen que nos vemos bien, que estamos haciendo bien las cosas.
  • A todos nos gusta escuchar palabras que levantan nuestra autoestima, en el tanto nuestra pareja resalta nuestros atributos físicos.
  • A todos nos encanta saber que nuestra pareja siente admiración por nuestros logros, en el tanto los resalta.
  • A todos nos encanta saber qué hacemos las cosas bien, porque nuestra pareja se detiene a decirnos cosas bonitas respecto a lo que somos y hacemos.
  • A todos nos gusta recibir una palabra de aliento, apoyo, que al final fortalece la motivación.


El lenguaje verbal es la tierra fértil que favorece el fortalecimiento del vínculo de una pareja, en el tanto usamos palabras positivas que resaltan lo mejor de uno u otro.

Esto crea un sentimiento de comodidad, cercanía y calidez, que propicia un buen sentir y mantiene el ánimo en un nivel tal, que nos hace sentir plenos, seguros y felices.

La ausencia de un lenguaje positivo y constructivo, crea silencios profundos, frialdad y esto solo crea distancia y nos hace sentir solos o solas. Recordá una cosa es no poder, por tanto se puede aprender, otra es no querer, por tanto, estar con vos podría ser una pérdida de tiempo.

Tomar decisiones, querer es poder, hacer, actuar, asumir compromisos, tomar decisiones

Octavo, la pereza, mata las acciones positivas.

Tenemos que tener mucho cuidado cuando en la identificación de una situación, que debe ser tratada de forma clara y directa para resolverla, dejamos cabos sueltos en nuestras relaciones, en lugar de hacer lo que nos corresponde con el objetivo de fortalecer las razones por las que estamos juntos, nuestra actitud es “no tengo ganas”, “no lo quiero hacer”.

Mientras tanto, en el silencio de nuestro corazón añoramos que las cosas sean diferentes, añoramos volver a lo que éramos, entonces las preguntas claves son ¿si tenés claro lo que se dejó de hacer? ¿si tenés claro que hoy no están bien? ¿vos te sentís solo o sola en la relación? Por qué no actuás ya.

Este sentimiento de soledad, no nos toma por sorpresa, hay múltiples síntomas de distancia afectiva, enfriamiento en la relación ¿cómo es posible que ante la posibilidad de crear soluciones vos digas, que pereza?

Si vos dejas de trabajar, si no te importa lo que está sucediendo, asumís una actitud pasiva ante los cambios negativos que atraviesa tu relación ¿qué esperás que suceda? Luego no te quejés de que tarde o temprano, las cosas salgan mal.

Frente a los problemas se requiere una posición activa, sabia y prudente, que te haga entender por qué algo no está funcionando, cómo se está dando, pero fundamentalmente cómo se puede resolver, para que la relación, lejos de crear una sensación de soledad y tristeza, en la que la motivación se ve afectada y fragmentada, se mantenga sana y fortalecida, esto depende de lo que hacés o de lo que dejés de hacer.

Asumir una posición en la que vos decís “que pereza hacer cualquier cosa”, por mantener sana la relación es un acto de agresión psicológica, porque uno o ambos se están dando cuenta de un problema.

Si a vos, simplemente no te importa el dolor, la tristeza o el deterioro de tu relación, si la pereza se convierte en la bandera con la que estás todos los días en esta relación, es muy posible que el fracaso afectivo esté por entrar a tu vida.

La comunicación, es tema de dos, te amplio esto, en este video:

Noveno, hablar para resolver, no para complicar las cosas.

El reto de una relación es mantener activa la motivación, aún más, es hacerla crecer para fortalecerla, de forma tal que cuando nos toque enfrentar los vientos fuertes de los problemas de salud, finanzas, los hijos, el desempleo, los cambios físicos, tengamos un asidero desde el cual se pueda buscar soluciones.

Cuando uno o ambos miembros de la relación:

  • Se niegan a hablar para resolver.
  • Hablar para comprender, hablar para negociar.
  • Hablar para proponer.
  • Hablar para asumir soluciones.

Simplemente van por mal camino, entonces, qué sentido tiene hablar con vos, si lo que hacés es hablar para gritar, lo que genera una comunicación negativa e improductiva.

De esta forma, el silencio se apodera de nosotros, tristemente, éste se rompe muchas veces, por explosiones de carácter horribles, que no aportan nada, todo lo contrario, complican aún más la historia.

Si no sos capaz de hablar para resolver y hacer que la relación funcione, ambos van a quedar presos de una soledad abrumadora y desgastante.

Décimo, valora a tu pareja hoy.

Hay muchas personas que cometen el error de decirse a sí mismos “estamos bien”, cometen el error de creer que sus relaciones van a funcionar, que sus relaciones van a mantenerse sanas por sí solas, entonces dejan de trabajar y cultivar la relación.

Es un grave error dar el amor por sentado, como si este fuera un don inagotable y un recurso que se renueva por sí solo.

Resulta que el amor siempre será un reflejo de tu forma de ser, el amor va a ir de la mano de tu conducta, desde el contenido de tus palabras, tendrá tu sello.

Si tu forma de amar es la indiferencia, la frialdad, el enojo, la agresión, la apatía, no sólo vas a crear una sensación de soledad en tu relación de pareja y en la persona que decís amar, si no que tu relación se va a enfermar, porque tus actitudes no ayudan en nada.

Si esto es así, algún día vas a tener que asumir que sos vos el que creaste este bache profundo, en el que posiblemente el amor quede atrapado en una maraña de emociones del que difícilmente podría surgir si no hacés un cambio de actitud hoy, un cambio radical, esto depende de cada uno de nosotros.

Espero que esta reflexión te ayude a hacer una revisión de tus patrones de conducta, de tu forma de ser, si vos considerás que tu forma de actuar en la relación contribuye a crear una fuerte y complicada sensación de soledad, tenés que hacer algo pronto, porque podría ser que tu relación se esté enfermando.


Si te gustó este artículo, te invito que lo compartás en tus redes sociales, que te sintás en la confianza de escribirme y dejarme tus comentarios.

Menú
A %d blogueros les gusta esto: