Evadir o asumir. Esto puede ser un reto para algunos.

Evadir vs asumir un compromiso personal

Evadir o asumir. Este es un dilema muy frecuente. Esta semana quiero compartirles esta reflexión con respecto a nuestro desarrollo personal. Muchas veces uno escucha en la terapia a personas que quieren salir adelante, pero claramente buscan soluciones mágicas.

Situaciones en las que nos planteamos evadir o asumir

  • Una persona dice que quiere un trabajo mejor, que siente que la vida no ha sido justa. Sin embargo no asume que no ha trabajado para que esto se dé. Simplemente se ha quedado ahí, dándole vueltas a lo que desea, sin hacer nada concreto.
  • He escuchado algunas personas decir que tienen problemas con todo el mundo. Haciendo una revisión a fondo, no es que las otras personas sean problemáticas, sino que el patrón de comunicación de esta persona es difícil. Sin embargo, no lo asume. Prefiere pensar que son los demás los complicados. Así ¿cómo va construir relaciones sanas?
  • Recuerdo a un padre de familia que te decía que sus hijos eran unos mal agradecidos, que para ellos la mamá era todo. Estoy de acuerdo: él trabajó mucho y les dio todo. Pero nunca estuvo. No hubo besos, abrazos ni ninguna clase de cercanía. No se involucró en su vida. Fue un proveedor. Por tanto sus hijos lo ven a partir de la relación que él construyo como tal. Claro, ellos tienen gratitud y respeto hacia él, lo cual expresan de manera muy básica. Pero él insiste en que el problema son los demás, que son sus hijos los malagradecidos.

Evadir decisiones, crea frustraciones

Situaciones hay muchas con estos matices y colores. Entonces, yo me pregunto: ¿cómo vamos a resolver, modificar o replantear la vida si evadimos nuestras cuotas de responsabilidad?

El cambio empieza por asumir las acciones que han provocado resultados indeseados

  • Evadir es una forma de adaptarse al manejo de una situación, pero esto solo cultiva la negación.
  • Es una expresión de irresponsabilidad personal. Lo único que hacemos es fortalecer una pobre imagen de nosotros mismos.
  • Tiene mucho de arrogancia y se nutre de la falta de humildad. Solo cuando aceptamos que somos los creadores del problema o que tenemos la responsabilidad en un alto porcentaje es que las cosas pueden cambiar.
  • Evadir es una expresión muy pobre de nosotros mismos. Nos va a estancar en círculos disfuncionales, porque pensar nunca va a resolver nada si ese pensamiento no se traduce en acciones.

Yo entiendo, como psicólogo y persona, que muchos optan por evadir porque enfrentar la situación les puede crear sentimientos encontrados. El dolor agudiza las heridas, pero tené algo claro: evadir solo perpetúa esa situación que te causa insatisfacción y no te va a llevar a ningún otro lado.

Trazar un nuevo camino

Tener el valor de trazar nuestro camino es uno de los grandes retos de la vida. Te invito a leer este artículo: Seguir mi camino, despierta la crítica de los demás. ¿Qué hacer? Yo creo que simplemente tenemos que ser responsables con nuestra historia:

  • Primero: dejá tanta complicación y aceptá de una buena vez que quizá seás vos el problema. Sin darle tanta pelota a las ideas que justifican tus malos hábitos, sé humilde y empezá a buscar ayuda para el cambio.
  • Segundo: no pretendás que las otras personas den el primer paso. Si sos responsable de las distancias afectivas que los otros tienen con vos, te toca empezar a construir el puente. Esto aunque los demás tarden en cruzarlo. Construir el puente es la meta. Con el tiempo es probable que los demás quieran estar a tu lado.
  • Tercero: si lo que vos querés no llega no lo esperés, pasá a la acción. Esto implica hacer una revisión interna que te permita una expresión emocional y una comunicación interpersonal más sana. Es decir, tratá de ser más agradable, más llevadero, más simple. Esto no es dejar de ser vos mismo, sino convertirte en una persona con la que vale la pena compartir la vida.

¡Tenemos que actuar!

Así se hacen las cosas: haciéndolas. Yo quiero proponerte que utilicés la palabra asumir en lugar de evadir:

  • Asumir te pone frente a la libertad.
  • Te pone frente a la realidad que vos podés cambiar con tus acciones
  • Le da sentido a tu vida.
  • Posibilita los cambios.
  • Ayuda a que te perdonés y seás perdonado.
  • Significa hacer cosas para estar feliz y en paz.
  • Asumir significa también dejar el autoengaño para poder construir aquello que tanto querés.

¿Para qué perder tiempo?

El reto es dejar de estar justificando las cosas en tu cabeza cuando en el fondo sabés que no estás bien; por supuesto, los demás tienen su cuota de responsabilidad, pero si vos aprendés a manejarlos y a acercarte a las personas con una actitud diferente, estoy seguro de que te vas a sorprender para bien.

El reto es hacerlo y ponerlo en práctica. Espero que esta reflexión te ayude a moverte de tu zona de confort, donde la evasión reina. De qué llenás tu cabeza, podés empezar por ahí, te invito a escuchar este audio:

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