El enojo

Una cosa es el enojo, otra es la malacrianza

-¿Será que no te podés controlar ante el enojo?

A ustedes y a mí nos ha pasado:cuando estamos en una relación, es normal experimentar frustración, apatía y a veces capricho porque, como en todo proceso humano, las diferencias pueden producir gran tensión y llevarnos tristemente a evadir la comunicación.Dentro de nosotros se crea un hervidero que tiene aroma, forma y sabor a enojo desproporcionado.

Una de las razones fundamentales por las que la comunicación se ve afectada en una relación de pareja es el mal manejo del enojo, ese que, ante temas no resueltos, problemas recurrentes o actitudes que cansan y frustran, nos lleva a gritar, utilizar vocabulario soez y expresiones descalificantes, o a incurrir en actitudes que denotan indiferencia y apatía.

Todo este conjunto de reacciones no lo podemos asociar al enojo;se trata más bien de malacrianza, es decir, berrinche que, como tal, no construye, si no que fragmenta la confianza y crea tensión. ¿Por qué pasa esto? Bueno, resulta que este cóctel emocional es generado en el interior de cada uno de nosotros, vos lo sabes, vos lo has experimentado, no te permitás sostener y mantener actitudes que, lejos de construir, tensan y destruyen el buen ánimo, los puentes que nos acercan y la sana disposición para pasarla bien juntos.

  • El enojo, bien entendido, no es sinónimo de gritos, palabras ofensivas y gestos que lastiman el alma.
  • El enojo debe motivar a una reflexión personal para analizar qué nos agrada y qué no está bien, pero fundamentalmente sirve para llegar a nuestra comunicación de pareja con una propuesta orientada a las soluciones, toda vez que en lugar de explotar, se tome el tiempo para analizar con objetividad.

El enojo, es normal.

Creo que todos, vos y yo, tenemos el reto personal de aprender a poner sobre la mesa aquello que nos causa molestia, con la premisa de no lastimarni crear actitudes que caven abismos que nosseparen en lo afectivo.

  • El enojo sano pone límites.
  • El enojo sano propone.
  • El enojo sano escucha y comprende.
  • El enojo sano respeta y orienta todo a la solución, no a la problematización continua de las diferencias.

Llegó el momento de cambiar la malacrianza por la prudencia y la decencia, por la propuesta, por el razonamiento objetivo, es decir,con datos y argumentos, no emociones vengativas o caprichos improductivos.

Preguntas

Es momento de preguntarnos:

  • ¿Has notado que el enojo crea dolor?
  • ¿Querés que esto forme parte de tu experiencia afectiva?

Transformá tu enojo hacia una forma de comunicación firme y clara, pero no grosera. Hacé del enojo una oportunidad para crecer, no para lastimar, que ante la frustración y el desacuerdo, el enojo no se convierta en un muro cargado de malacrianza, si no en un puente de análisis y escucha.

Se debe trabajar de forma constante en lo cotidiano para desarrollarla humildad, que te va a permitir centrarte en proponer y no en lastimar.

  • ¿Cómo es tu enojo?
  • ¿Es productivo?
  • ¿Es constructivo?

Estar a tu lado, aún con diferencias y enojo, no debe debilitar la relación, si no fortalecerla.Ante un desacuerdo hay que asumir actitudes maduras, capaces de fortalecer la motivación para seguir juntos en este proyecto de vida que se llama relación.

Esto vos lo podés lograr, solo hay que decidirlo, ejecutarlo y practicarlo.Te vas a dar cuenta de que tu relación podría mejorar de forma significativa si asumís este reto.

Al final, el enojo solo nos hace daño, te dejo este audio acá para ampliar tu reflexión:

Te envío un enorme abrazo;dejame tu comentario y espero que podás compartir esta información.

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