El amor más allá de una decisión

El amor más allá de una decisión

-No creo que el amor sea una decisión

Esta expresión se ha popularizado mucho, ha sido defendida y muy bien fundamentada por un grupo importante de autores. En nuestra época estoy parcialmente de acuerdo con ella, porque suele decirse que ante las dificultades, el amor es una decisión que nos tiene que mover a consolidar el sentimiento.

Vale preguntarse

Qué pasa cuando tomamos la decisión de amar a alguien y sobre la marcha nos damos cuenta de que:

  • Tomamos la decisión incorrecta.
  • La decisión tiene una base poco sana.
  • La decisión reviste de sentimientos nuestra negación.
  • Nos obligamos a ver lo que no existe, a esperar lo que no termina de llegar.
  • Nos obligamos a creer que las cosas van a funcionar de forma mágica.
  • La decisión tiene olor a dependencia.
  • Es un tributo a la costumbre.
  • No estamos felices, pero los miedos nos atrapan ahí.
  • Solo uno decide y el otro va por distinto camino.

Frente a estos hechos, por supuesto,

Me opongo a creer que el amor es una decisión:

  • ¿Por qué sujetarse a estar con alguien, a vivir en una relación que causa angustia, tristeza y dolor?
  • ¿Por qué sujetarse a un amor que no tiene características de reciprocidad?
  • ¿Por qué mantenerse en una relación en la que el compromiso de uno de los dos, o ambos, es difuso, complejo e improductivo?
  • ¿Por qué desgastarse cuando sabemos que la dependencia nos tiene atados?
  • Y lo peor, ¿por qué cerrar los ojos esperando que la vida nos sorprenda?

Decidir estar así, bajo este esquema, decir que esto es el amor, es una posición irresponsable e incongruente con nuestro proyecto de vida.

Si el camino de construcción de una relación es confuso, el resultado es incierto: Estoy saliendo con alguien mentiroso

Estoy de acuerdo con que dos personas conscientes de su proyecto de vida trabajen juntos por mejorar, crecer, disfrutar, realizarse y apoyarse desde una visión solidaria y madura, de común entrega si es una relación que realiza, en una cotidianidad que produce un sano sentimiento de bienestar; ahí sí, es válido decidir amar,  entregarse en función de lo que se recibe. Además, dar nace de adentro,  se decide a partir del  apoyo que se percibe en todo esto porque hay dos personas en la misma frecuencia, en la misma calidad, con el mismo nivel de apertura. Solo así el amor puede ser una decisión.

Uno puede tomar la decisión de amar a alguien en medio de una crisis, sea financiera o laboral, se puede tomar la decisión de amar a alguien en medio de un proceso de salud que deteriora el estado físico o emocional de la pareja, porque sabemos que es una circunstancia que va a pasar, la cual, si se maneja bien, probablemente fortalezca la relación.

Pero decidir amar a una persona cuya conducta constante y frecuente es que no le importa dar lo mejor ni trabajar por la relación, que conscientemente nos hace daño, nos induce al dolor, a la apatía y la desesperanza, es un contrasentido.

¿Usted se encuentra hoy en una relación?, ¿es feliz?, ¿tiene un proyecto de vida sano?, ¿sabe que está con una buena persona?

  • Primero, procure ser la mejor versión de usted mismo. Ambos deben procurar desarrollarse en su individualidad para construir una pareja sana; si es así, trabajen duro en trazar una ruta sin miedo a la vida ni a lo que viene, porque estamos en la misma frecuencia; así si vale la pena decidir amar a esa persona.
  • Pero si está en una relación desgastante, que se vive como un túnel oscuro, sin salida, decidir amar a esa persona en el fondo es decidir no amar la vida, la cual no debería perderse, como hemos dicho, esperando la decisión de otro u otra: el amor es hoy.

Si usted va a decidir amar a alguien, que sea porque le hace bien hoy, no porque está esperando que suceda un milagro.

El amor funciona si ambos trabajan duro, te dejo este comentario para enriquecer la lectura:

Espero que todo esté súper bien en su vida, nos vemos pronto; ojalá se suscriba y comparta esta información.

Les comparto esta reflexión:

 

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