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El sexo: “Me gusta, pero me asusta”

¿Por qué complicar nuestra visión del placer?

En el amor, el tema del sexo debería ser algo tan natural y sencillo como hablar de cualquier otra cosa. Creo que en la vida de una pareja hablar de sexo tendría que ser como hablar de una gripe, un plan de ahorro, un plan de vacaciones, igual que hacer la lista del supermercado. No debería ser complicado.

Pero resulta que con el paso del tiempo aquellos elementos de la pasión inicial, que fueron movidos por la atracción y que a su vez se transformaron progresivamente en amor, tienden a producir, para muchos, un mundo muy complejo. ¿Por qué tiene que ser así?


Lo triste es que esto se expresa a través de los distanciamientos sexuales, que a su vez tienen una fuerte base en los distanciamientos expresivos, en la rutina y en la represión de la expresión de nuestros gustos y preferencias. Esto queda muchas veces en el silencio, conformando un enorme conjunto de reflexiones cargadas de miedo y resentimiento inútiles, pues no aportan nada a lo que realmente queremos, deseamos y sentimos. ¿No puede ser de otra manera?

En la vida de una pareja es normal que nos guste el sexo, pero no que nos asuste, que nos cueste expresar nuestros más genuinos y verdaderos sentimientos. Quisiera preguntarte:

  • ¿En qué momento dejaste de tener confianza en tu pareja para hablar?
  • ¿Tuviste esa confianza en algún momento?
  • ¿Por qué se te hizo complicado el ser transparente?
  • ¿Por qué empezaste a reprimirte?
  • ¿Por qué simplemente optaste por el silencio?
  • ¿Por qué dejaste las cosas pasar?
  • ¿En qué momento asumiste que en el silencio todo se iba resolver y te negaste a hablar?
  • ¿En qué posición te ha puesto este proceso?

En mi trabajo como psicólogo, con mucha frecuencia preguntas como estas reciben respuestas del tipo:

  • Es no sé qué nos pasó.
  • Nos dejamos atrapar por la rutina.
  • Me da vergüenza decirle a mi pareja lo que pienso.
  • No quiero hacerlo(a) sentir mal si le comento cómo me siento.
  • Es que tengo muchos resentimientos.
  • Es que han pasado cosas que no hemos hablado, hay temas que no se han resuelto.

El sexo pleno tiene que estar ligado al amor, de lo contrario, puede causar dolor, te invito a escuchar este audio:

 

Entonces nos abandonamos al distanciamiento. Las personas se enfocan en visualizar que tienen un problema sexual cuando, en realidad, con más frecuencia de la que imaginamos, los problemas sexuales de una pareja no tienen tanto que ver con el físico, el atractivo o la forma en la que las relaciones se dan, sino con

La incapacidad de comunicarse, lo que nos asusta pues se alimenta de una idea sin fundamento real, se cree que hablar probablemente es traer a la relación vientos de tormenta cuando, en realidad, que es más peligroso que el agua se filtre poco a poco en los cimientos de esa construcción y que esta filtración no se note o se evada, ya que progresivamente va a ir socavando las bases y un día, con el temblor más pequeño, se puede desplomar la morada, el proyecto de amor.

No te puede asustar el hecho de que una relación tenga problemas, tampoco que tengan diferencias de criterio, mucho menos que tengás que sentarte de forma constante a renovar tu relación, porque en cada etapa, en cada momento de la vida de un ser humano y de una pareja, las prioridades, las visiones de la relación, las ideas que tenemos con respecto a nuestro proyecto de vida, todo cambia y solo cuando somos capaces de poner todo en la mesa con claridad, sin miedo ni tensiones, es que se puede encontrar una sana y pronta solución.

A veces por la rutina, el descuido podemos caer en problemas emocionales que afectan nuestra vida afectiva y sexual, quiero invitarte a leer este otro artículo que te puede aportar mucho en este sentido: Yo quiero, pero mi pareja no

Si la vida sexual no está al 100%, el principal reto es poner sobre la mesa lo que sentimos, pues hay que resolver los conflictos emocionales a la mayor brevedad, dando paso al perdón, a la comprensión y a la tolerancia, para crecer y reconocer que tenemos que mejorar, que efectivamente se le puede dar un giro positivo a la relación, por tanto, que no te asuste hablar.

Si una pareja tiene la capacidad de hablar con transparencia, hablar de sexo no tendría por qué asustar. Debería ser más sencillo decirle a la pareja:

  • Me encanta cuando me tocás.
  • Así me gusta.
  • Cuando hacemos el amor de esta forma me agrada mucho.
  • Quiero proponerte un juego, siempre tenido la fantasía de…
  • Quiero que nosotros tengamos la capacidad de….

Cuando se deja el miedo de lado, cuando reconocemos que en la comunicación efectiva el sexo madura, se estabiliza, florece, crece y se consolida la pasión, damos el paso básico para darle espacio a todo, porque toda propuesta sexual nacida en el amor, abre nuevas historias, pues no solo se construye sobre el placer físico, sino que se alimenta el placer emocional.

En la comunicación transparente, el sexo se ve como:

  • La celebración del amor.
  • La celebración de la comunicación absoluta.
  • La celebración de la transparencia.
  • La celebración de la felicidad.

Sí, en la desnudez nos podemos disfrutar plenamente, para esto se requiere que nuestra comunicación, en el día a día, haya desarrollado un claro compromiso de crecimiento personal.

El buen sexo requiere

Si esto asusta, notás que tu vida sexual ha empezado a crear vacíos y preguntas según vos sin respuesta, si tenés fantasmas en tu cabeza y esto te asusta, ni pensando, ni sintiendo, ni esperandose va a resolver; no hay que esperar el momento correcto para hablar.

Nada de eso: hoy tenés la responsabilidad de sentarte con tu pareja, frente a frente, cara a cara, con una visión de propuesta y solución orientada a sacar desde adentro todo aquello que ha coartado la naturalidad, la espontaneidad, la libertad y la creatividad.

No te tiene que asustar que el sexo sea de menor calidad. Lo que sí debería asustar es:

  • La incapacidad de hablar.
  • La incapacidad de no querer escuchar a tu pareja.
  • El hecho de que no te dé la gana cambiar.
  • Tu falta de sensibilidad ante hechos que son claros.

Recordá: en algún momento hubo una época cargada de sensibilidad afectiva y sexual; hoy no es así, no podés decir que no te has dado cuenta de lo que está pasando; si es así, eso sí debería asustarte.

  • Toda pareja requiere dos individuos que sean capaces de ser conscientes de su accionar positivo.
  • Toda relación tiene que tener dos individuos que sean capaces de asumir, desde sí mismos, una curva de cambio y crecimiento.
  • ¿Qué dejaste de hacer?
  • ¿Qué estás haciendo hoy por o en contra de tu pareja?
  • ¿Has prestado atención a sus peticiones?
  • ¿Sos una persona fácil?
  • ¿Sos una persona abierta al diálogo y la construcción del afecto?
  • Es necesario que ambos estén dispuestos y abiertos a mejorar, a resolver para sanar.
  • Ambos tienen que dejar de lado la desaparición, que solo agrava las cosas.

Si el sexo te gusta pero te asusta, si ya no es como antes, no te preocupés por la frecuencia, el reto es más bien revisar a fondo por qué se llegó a esto.

Por acá es donde tenés que empezar a crear tu revisión de vida, ese es el propósito más sano y la propuesta central de la reflexión de este artículo: “te asusta el cambio, revisá las bases de tu relación”, porque el sexo, bueno o el malo, es un síntoma del bienestar o el malestar de una relación.

Espero que este comentario te ayude y te oriente al menos a identificar la necesidad de trabajar por el bienestar de tu relación. Si te gustó el artículo te pido por favor que lo compartás y, por supuesto, dejame tus comentarios, siempre son bienvenidos.

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