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10 Actitudes que agotan la paciencia y dañan el amor.

Esta semana quiero proponerles un tema que tiene como propósito desarrollar una visión sencilla de algunas cosas que yo creo que agotan la paciencia y nos pueden poner frente a la desilusión, en el tanto, desarrollamos conductas complicadas en el amor que no tendrían por qué ser de esta forma.

Todos estamos claros que vivir y establecer un proyecto de relación con otra persona, va a implicar aparte de todo lo lindo que pueda tener, un rango de tolerancia enorme, porque las diferencias de criterio, las diferencias individuales, van a marcar siempre una posición tensa si no sabemos administrar bien dichas diferencias, ahora si se hace bien, éstas pueden contribuir al buen sentir en una relación, para evitar que se nos agote la paciencia o se dañe el amor.

Hay relaciones de pareja que pasan por malos momentos, pero esto no significa que no puedan salir adelante ¿Cómo hacerlo? Te invito a revisar “Vos lo podés cambiar” https://rafaelramoscr.com/vos-lo-podes-cambiar/.

Así que, sin más, entremos a revisar estos 10 elementos que, creo que agotan la paciencia y dañan el amor en una relación, puesto que complican el amor, pero te tengo una buena noticia, a todo esto, se le podría dar un giro, si tenemos una sana forma de amar.

Amor, decisiones, actitudes positivas en pareja

Primero, decir lo primero que se te venga a la cabeza.

¿Cuantas veces has abierto la boca sin pensar? Quizá movido por un impulso emocional, sea eufórico o colérico, triste o cargado de frustración, lleno de orgullo, que al final provoca que digas cosas que te pueden comprometer en algo que no podés o finalmente lastimar a tu pareja.

¿No lo pensaste? ¿Cuántas veces has abierto la boca sin pensar? Utilizando un vocabulario que lo único que hace es lastimar, a veces has abierto la boca como resultado de un proceso de profunda frustración ¿Qué aporta? ¡Nada!

Lo único que has acecho es crear una terrible y compleja explosión, que no ayuda en nada. El reto es este, aprendé a darte el chance para analizar las cosas antes de abrir la boca, porque una palabra mal dicha, o bien dicha, puede cambiar el cómo interpretemos una situación y por supuesto que le puede dar un mejor curso a tu relación.

Segundo, ¡sí, ya voy!

¡Qué complicado es estar al lado de un adulto al que le tenemos que pedir que asuma sus responsabilidades! Esto abruma, es cansado estarte recordando que tenés que contribuir con la casa o con la economía.

Es cansado que ante cualquier petición digás “si ya voy”, “dame un momento” “estoy en esas”, pero que al final te comprometés y no lo hacés ¿Qué esperás que haga tu pareja?

Hay que repetirte las cosas una y otra vez, luego te molestás porque tu pareja se pone insistente, pero reconocé que vos sos poco eficiente, dejás siempre todo mal hecho o tirado y no te comprometés a hacer una corrección.

Hay momentos en los que no nos gusta ver la realidad, pero no hay que tenerle miedo a esto, a veces “No pasa nada, pero en realidad pasa mucho”, te invito a descargar este e-book, gratuito: https://rafaelramoscr.com/no-pasa-nada-pero-pasa-mucho/.

¿Será que como adulto no podés darte cuenta de esto? Ahora, si vos sos consciente de esta situación, por qué te enojas con tu pareja, cuando te recuerda una y otra vez lo mismo.

Decime ¿No te parece cansado esto? Ante el “sí, ya voy”, tu pareja podría fastidiarse, simplemente porque tu respuesta siempre es la misma pero sin acciones inmediatas.

Tercero, tus respuestas dan pereza.

En una relación de pareja, buscamos compañía, buscamos un compañero de vida, un coadministrador del hogar, una persona que pueda compartir con nosotros un conjunto de sueños, proyectos, responsabilidades, por tanto, se espera que vos estés en la disposición de poder hablar con tu pareja cuando requiera un consejo, una orientación, cuando requiera una palabra de apoyo.

Pero tus respuestas dan pereza, parecen respuestas automáticas, que no aportan nada, hablás como que si no te importara lo que tu pareja tiene que decir.

De pronto vos, simplemente decís cosas para salir del paso, tu pareja te dice ocupo un consejo, te cuenta una situación delicada del trabajo y tu respuesta es “uy sí, que difícil verdad”, “bueno ni modo”, “vamos a ver”.

¡Cuidado! Si no hacés un esfuerzo por conectarte con el tema, para hablar con prudencia y decir algo que le aporte a tu pareja, vas por mal camino, y esto da pereza en el amor.

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Cuarto, todo te da igual.

Uno de los elementos que más frustración crea en una relación tiene que ver precisamente con la falta de tener, sostener y mantener iniciativas que resulten agradables para vos y tu pareja.

Él o ella  te dice ¿querés hacer algo? “Me da igual” ¿vamos al concierto? “me da igual” ¿te gustaría ir? “que pereza”.

Así se te pasa la vida, sin hacer mayores aportes, sin ser claro, sin decir lo que pensás, sentís o querés.

Tu pareja te está haciendo propuestas para motivarte, para salir de la rutina y de la monotonía, y vos decís “me da igual” ¿Vos creés que esto mantiene activa la motivación y que dan ganas de verte? Por supuesto que no, si tu pareja te está diciendo ¿hagamos algo? Tené una buena actitud, sonreí, poné de tu parte, porque las personas que dicen “todo me da igual”, la verdad da pereza, aburren y aportan poco.

Quiero invitarte a ampliar tu reflexión con este tema: https://rafaelramoscr.com/pareja/mala-historia-amor/.

Quinto, no mostrás un interés activo en tu relación.

Uno de los graves errores en el amor, tiene que ver con vivir como en automático, damos el amor por sentado, y nos olvidamos de estimular la convivencia cotidiana aportando sonrisas, detalles, besos, abrazos.

Todos estamos en la obligación de aportar ideas, hacer propuestas, que nutran la relación de forma sana ¿por qué no lo hacés?

Pareciera como que no te importara la relación, en una relación se aporta, o da pereza estar en esa relación.

¿Cómo esperás que la relación sea sana, si no haces nada? ¡Cuidado! Si no proponés, no podés fantasear con un amor maduro, estable, positivo y lindo, cargado de amor.

Si actúas como que si no te importara la relación, esto siempre da pereza y daña el amor.

Sexto, ¡A veces me siento tu mamá o tu papá!

Una de las cosas que agota la paciencia en una relación, es estar al lado de un adulto, al que hay que recordarle todo, y estar detrás de él o ella, como que, si fuera un niño, recordándole que tiene que levantarse temprano, o que tiene que hacer los pagos.

¡Qué cansado! Hay que estarle recordando sus responsabilidades ¿sos adulto? Hacé las cosas, pues cuando evadís tus responsabilidades, quizá vas a mantener tu relación en un estado de tensión.

¿Por qué no tomás la iniciativa para asumir tus compromisos personales, laborales o familiares, con un amplio sentido de coherencia que nos permite confiar en tu compromiso y capacidad de asumir las cosas bien?

¿Tu pareja está todo el tiempo diciendote qué hacer y cómo hacerlo? Vivir recordándote por qué tenés que hacerlo, cuál es la importancia de hacerlo, al final cansa, frustrada, obstina.

En una relación se requiere dos adultos que funcionen por sí solos, sin tanta complicación, y que tengan la capacidad de ser autogestionarios, para que no haya una sobrecarga de trabajo en uno u otro.

Séptimo, los berrinches, las caritas y los silencios dan mucha pereza.

Cuando hay un desacuerdo o una diferencia de criterio, todos tenemos derecho a una molestia, a un sentimiento de contrariedad, pero a la par de este derecho, tenemos el deber de generar una comunicación pronta y oportuna, que nos permita poner el tema sobre la mesa, para poder resolverlo, buscando la mejor solución.

 La manera más práctica de resolver es hablar, en aras de darle fluidez a la relación y evitar que haya temas no resueltos o conflictos innecesarios, pero si frente a las diferencias de criterio y los desacuerdos tu actitud es hacer caritas, mantenerte en silencio, evadir la responsabilidad de proponer y hacer cosas en beneficio de la relación ¿qué alternativas nos proponés?

Si lo que hacés es tomar distancia, quedarte callado sin asumir el protagonismo como un adulto que ante una situación difícil busca soluciones de forma creativa, vamos por mal camino.

Esto da pereza y cansa a la otra persona, porque no se logra nada, te pregunto ¿qué lográs con esto? ¿considerás que esto trae algún beneficio?

Esto no ayuda en nada, hace que tu vida en pareja sea más complicada, creo que cuando se hacen berrinches, se maneja mal el enojo y se evade la comunicación, por supuesto que habrá mayores complicaciones, esto es motivo suficiente para que a uno le dé pereza, recordemos que la pereza es la antesala del desamor.

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Octavo, hablar con vos siempre es un drama.

Otra de las cosas que da mucha pereza en una relación, es estar al lado de un adulto, que cuando se le propone hablar sobre cualquier cosa que se podría mejorar, no importa cuál sea el tema, su reacción es dramática, se hace la víctima, llora, se ofende, se resiente.

Esto pone las cosas cuesta arriba, pues lejos de esta expresión dramática no hay nada más, no hay una contrapropuesta, un diálogo maduro, un análisis de la situación de forma racional, que permita entender el origen del problema, que también nos permite trazar una curva de solución.

El drama hace que la comunicación sea improductiva, es uno de los elementos que va creando aislamiento, en el tanto se bloquea la comunicación y crea una fuerte y continua frustración en una relación, que nos lleva a tener pereza y nos aleja creando un abismo lleno de silencio, temas sin resolver, que a la larga fragilizan las bases de una relación.

Los requisitos para establecer una relación de pareja son importantes, te invito a ver este video, acá te amplio el tema:

Noveno, a veces sos poco serio o seria, todo es una broma para vos.

Está claro que el buen humor contribuye a que haya un estado de ánimo agradable en una relación, pero hay momentos en la vida de una pareja, que tenemos que asumir las cosas con seriedad, para que podamos darle la importancia a una situación, o un tema en el tanto podría ser algo que nos afecte a ambos o que deba mejorarse a la mayor brevedad para evitar mayores conflictos.

Pero resulta que se habla con esta persona, todo lo toma a broma, hace chistes de forma constante, lo cual progresivamente imposibilita establecer acuerdos, porque esto crea cierta irritabilidad en el otro u otra.

Esto predispone a la persona a un punto de que se bloquea la comunicación, en el tanto a veces nos ponemos a la ofensiva o la defensiva, pues hablar con vos es como hablar con un bufón, que todo se lo toma a broma, y no asume su responsabilidad.

El buen humor es necesario, pero hay que saber balancearlo y ponerlo en la gaveta, cuando se trata de escuchar con atención para resolver situaciones que pueden contribuir al crecimiento de una pareja.

Una relación no puede marcar la historia de forma negativa, te invito a escuchar este audio:

Décimo, falta de sensibilidad y la ausencia de detalles.

Toda relación tiene que habituarse a una cotidianidad sana, en la que, por supuesto el afecto y los detalles se dosifican, esto es normal.

Una cosa es dosificar los detalles y otra es eliminarlos del todo, es cierto a veces la vida cotidiana no nos da tiempo, o el presupuesto no nos permite tener una curva de estimulación constante, si pensamos en detalles materiales, pero en toda relación hay detalles como la escucha, la cooperación, la iniciativa, y el hacer propuestas que permitan romper la monotonía.

Es una obligación sana en el amor tener detalles y ser sensibles, pero hay personas que simplemente frente a la posibilidad de dar un detalle, lo que dicen es “no puedo”, “no tengo tiempo”, “no tengo plata”, “no se me ocurre nada”, “estoy resentido, resentida”, “siento que ya no te importa si te doy algo o no” y se excusan en estas o cualquier otra justificación.

En la ausencia de detalles se enfría la relación, y da pereza continuar, la falta de sensibilidad y la ausencia de detalles en una relación, va creando vacíos que matan la motivación.

El afecto debe ser recíproco, continuo, consistente a lo largo de cualquier etapa de una relación, pues los detalles y la sensibilidad permiten expresar un “te amo”, “un te pienso”. “un te quiero”, que favorece la comunicación y la cercanía entre ambos.

Como ves nada de esto es difícil, no es complicado, no tendría porque tu relación pasar por un estadio en el que uno o ambos sientan pereza, cuando en realidad lo que se requiere es tener una actitud madura y equilibrada que favorezca la motivación y la sana construcción del afecto.

Así que te dejo esto por acá, espero que te ayude, por supuesto si te gustó el artículo te pido por favor que lo compartás en tus redes sociales, y me dejés tus comentarios.

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