Rupturas amorosas

Terminamos, pero ninguno de los dos se quiere ir

Terminamos, pero ninguno de los dos se quiere ir ¡Que complicada esta situación! Es complejo, manejarse así por la vida, viviendo en contradicciones.

Tener conciencia de que la relación terminó, decirnos a nosotros mismos “terminamos, pero, ninguno de los dos se quiere ir”. Nos lleva a una pregunta clave ¿Tiene sentido hacernos esto?

  • La relación no da para más.
  • Se agotaron las vías de solución.
  • Claramente no la estamos pasando bien.
  • El afecto se dañó.

Pero, vivimos desde una premisa muy compleja “terminamos, pero ninguno de los dos se quiere ir”.

Afecto sano

¿Tus decisiones a dónde te llevan?

Terminamos, pero ninguno de los dos se quiere ir. Nos puede ofrecer diferentes escenarios, quiero plantear dos:

  1. Primero terminamos, pero ninguno se quiere ir. Ambos ya están separados, en ambientes diferentes, pero de igual manera, se siguen hablando, todo el tiempo escribiéndonos, o viéndonos, para tener sexo, o verse, pero ¿Con qué propósito? Si es para resolver, tiene sentido. Si no es así, cae en la cuenta, simplemente no soltamos ¿Qué sentido tiene sí al preguntarte esto, vos decís no yo ya no quiero regresar con él o con ella?
  2. Segundo, terminamos, pero seguimos bajo el mismo techo, o con las mismas rutinas, apegados en una serie de ritos y costumbres, que sostenemos simplemente porque no sabemos tomar distancia, pero nos causamos muchísimo dolor ¿Cuál es el propósito de esto?

Si hay una crisis, es para resolver, enfocarse en estar mejor y pasar la crisis. Pero si no hay anuencia, ya no queda nada. Tomar decisiones es el único camino sano.

Una ruptura sana.

Implica reconocer que no tiene sentido seguirse viendo, saliendo o estando bajo el mismo techo.

En el tanto, si decimos “terminamos”. El reto no es concentrarse en la separación, sino en la construcción de nuestro proyecto de vida, esta vez sin esa persona, pero con claridad de ¿Qué es lo que queremos para nuestra vida?

Pero, sujetarnos a seguir juntos, con la claridad consciente, de que el afecto se agotó, que no hay razones para continuar. Sí es un proceso doloroso, profundamente complejo ¡No podés vivir bajo esta estructura, terminamos, pero ninguno de los dos se quiere ir!

Te invito a revisar este otro tema: https://rafaelramoscr.com/desarrollo-personal/como-tener-una-ruptura-amorosa-sana/

Una ruptura implica una reconstrucción interna.

Es decir, cuando dos personas deciden terminar su relación. El reto es precisamente darse la oportunidad de continuar por la vida. Esta vez sin el otro u otra, con el objetivo de volver a empezar.

Lo que implica, una fase de duelo, distanciamiento, silencio, con el objetivo de aprender de la experiencia. Para centrarnos y replantearnos toda nuestra historia. Revisar nuestro concepto de amor, e incorporar nuevas formas de ser y estar en pareja para crecer y madurar a partir de lo vivido.

En fin, es crear un nuevo comienzo. Te reta a no estancarte en un ciclo sin sentido, lleno de dolor, que opera desde esta expresión “terminamos, pero ninguno de los dos se quiere ir”.

¿Cómo hacer una ruptura sana?

Una mala ruptura, no es otra cosa que una prolongación de una mala relación.

Cuando dos personas deciden terminar, pero siguen hablándose con frecuencia, viviendo bajo el mismo techo. Conscientes de los problemas, pero alejados de las soluciones, ampliamente cargados de contradicciones, no tiene mucho sentido y nos hace daño.

Seguir hablando, acostándose, conviviendo, con una persona con la que, en principio, hemos terminado. Sólo es una expresión de contradicción, el dolor te estanca en un proceso confuso, quizá hasta más doloroso que toda la historia de la relación.

Hay quien dirá y cuando se tiene hijos. De igual manera, no es conveniente, los hijos requieren estabilidad y se pueden dar rupturas profundamente sanas, que le permiten a los hijos ver la vida desde una perspectiva menos compleja y más agradable.

Pero cuando te lías de esta forma. Conscientes de la infelicidad, la insatisfacción, sujetos a un círculo vicioso, sin norte, sin objetivos, sólo se cultiva la frustración.

Este otro tema te puede ayudar: https://rafaelramoscr.com/desarrollo-personal/el-desamor-es-una-oportunidad-en-la-vida/

Te dejo este video por acá ¿Vos expresás afecto?

 

Terminar implica replantear la vida.

Decidir tomar decisiones firmes, claras, conscientes, que nos permitan respetar la individualidad de la otra persona. Dejar atrás todos estos ciclos de contradicciones que no tienen sentido, es un reto esencial en la vida.

Aunque podría ser comprensible, que haya una resistencia a replantearse, pues crea dolor. Vivir la vida, bajo la premisa “terminamos, pero ninguno de los dos quiere irse”. Nos sujeta a un ciclo de vida, en el que quizá:

  • La dependencia.
  • El apegó.
  • Pensar en el miedo a la soledad.
  • Miedo a replantearse la historia.
  • Tomar decisiones.

Nos puede causar mil ruidos en nuestra cabeza. Las rupturas, claro, no son deseables. Cierto causan dolor, pero también pueden ser profundamente liberadoras y sanas.

Cuando nos damos la oportunidad de entender, que esto no tiene que ser movido por la contradicción, el enojo, el resentimiento, el odio y el apego, las fantasías negativas, las ilusiones fallidas.

Sino, todo lo contrario, nos debe mover el realismo. Que nos reta a aceptar que se terminó. Por tanto, tenemos la oportunidad de comenzar de nuevo. Aún cuando haya hijos, lo que nos queda de frente, es llevarnos bien, ser buenos administradores, desde ahí abrazar la vida.

Tenemos una obligación con nuestra existencia.

Esto implica la construcción de la paz y la serenidad. No podés vivir bajo esta premisa “terminamos, pero ninguno de los dos se quiere ir”.

¿Por qué? Esto sólo te estanca. En el mundo ideal, una ruptura debe ser movida por:

  • El respeto.
  • La comprensión.
  • Trabajar en el desapego.
  • La aceptación que nos hace decirte “te suelto”.

Todo esto para poder comenzar a cerrar el ciclo, para:

  • Dejar de caminar con dudas.
  • Renunciar a las ilusiones que no tienen sentido.
  • Comprender las razones que nos llevaron a esto.
  • Perdonar todo aquello que ha causado dolor.
  • Liberarse de las posiciones emocionales que te impiden avanzar.
  • Valorar lo vivido y abrirse al aprendizaje.

¡Se trata de tu vida! Por tanto, de tu historia, la de ambos. Si llegamos a ese punto de no retorno, no tenemos por qué vivirlo desde la confusión.

¡Avanzá!

Es momento de cuestionarse nuestra capacidad de crear una nueva vida.

  • Hacer una lectura desde el amor propio, que nos conecta con la independencia.
  • Estimular un sano sentido de libertad y de crecimiento personal.
  • Tomar decisiones que nos permitan funcionar desde la coherencia.
  • Desarrollar una visión de amor propio que nos conecte con la esperanza.
  • Identificar áreas de mejora.
  • Conciliarse con todo lo vivido.
  • Dejar de estarse involucrando en la vida de tu expareja.
  • Enfocar tu energía en crear nuevos ambientes y nuevas oportunidades.
  • Renunciar a preguntas sin sentido.
  • Conectar con todo el aprendizaje.

De esto se trata, para no vivir sujetos a un mundo confuso y lleno de dolor.

Te envió un abrazo.

Antes te invito a revisar este otro tema: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-04-19/recomendaciones-para-afrontar-adecuadamente-una-ruptura-de-pareja_117199/

Dr. Rafael Ramos.

www.rafaelramoscr.com

Oficina: 2290-1383.

WhatsApp: 8881-1304.

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