No, aprender a decir No, decir que no, no tener miedo a no, aprende a poner límites y decir no.

Aprendé a decir “No” ¡No te excusés!

Bueno esta semana quiero invitarte a pensar en esto:

  • ¿Cuántas veces vos has dicho que sí, pero en realidad debería ser un no?
  • ¿Cuántas veces te has traicionado una y otra vez?
  • ¿Cuántas veces no te has sentido bien por decir que sí?
  • ¿Cuántas veces te has visto comprometida(o) a decir que sí, sin estar convencido(a)?

¿Por qué te hacés esto? ¿Qué te pasa? No te sentís del todo bien, pero no hacés nada por cambiar, te pregunto ¿Sabes cómo administrar el no en tu vida?

Muchas veces movidos por ideas sin fundamento, que responden a evitar un conflicto, miedo al rechazo, una fuerte necesidad de complacencia, buscar aprobación, o simplemente por impulsivos, decimos que sí, cuando en realidad debería ser un no.

¿Por qué es importante aprender a administrar el no? ¿En qué te puede ayudar? Te lo voy a contar acá.

Primero, el No te ayuda a administrar mejor el tiempo.

Hay personas que en el ámbito personal o laboral, suelen estar sobrecargados de ocupaciones, lo que incrementa su estrés, su tensión e incluso a veces llega a afectar su productividad, la calidad de su trabajo.

Esto muchas veces se deriva de no saber decir que no; aprender a decir que no permite comprometerse únicamente con aquello con lo que realmente tenemos la capacidad, de lo contrario vivimos fuera de nuestras posibilidades reales.

Cuando vivimos con un sí programado, puede que nos veamos expuestos una y otra vez a asumir cosas que están por encima de nuestras fuerzas, de nuestra capacidad, de nuestro recurso más valioso, el tiempo, simplemente por no saber decir no.

Hay que aprender a decirle no a los compañeros, no al jefe, claro, no desde una perspectiva negativa e intransigente, si no desde una adecuada valoración de nuestras prioridades, para no afectar nuestra efectividad y mucho menos la calidad de nuestro trabajo o de nuestras relaciones.

Segundo, el No te ayuda a tener una sensación de libertad interna.

Hay ocasiones en las que una persona, movida por emociones un poco complicadas, suele decir que sí, pero en realidad no quería hacer algo, o no quería asumir una situación.

Pero no puede decir que no, por tanto, empieza una conflictiva interna en la que se podría pensar de esta forma:

  • ¡Que pereza!
  • ¿En qué momento abrí la boca?
  • ¿Por qué no fui honesto?
  • ¿Por qué no fui transparente?
  • Y mucho más.

Esto podría complicar nuestra percepción emocional, cuando nosotros tenemos un sí impulsivo, y asumimos cosas que no podemos, puede que no estemos cómodos con ese compromiso, que ha sido asumido sin pensar las cosas bien.

Es simple si la sensación es compleja, llamá a la persona, pedí un espacio, hablá con claridad “mira te había dicho que sí, pero la verdad te tengo que decir que no”, ahora qué pueda pensar la otra persona, esto ya no está en tu control, el tema es recuperar el equilibrio interno, pero para esto tenés que tener buenas razones para fundamentar tu No o tu Sí.

Cuando nosotros nos damos cuenta que algo nos incomoda, y no nos hace bien, y además tenemos un buen fundamento, es decir no es que esta sensación de incomodidad nace en el capricho, sino en un buen análisis, cambia de dirección.

Todos podemos replantear las cosas, si a la otra persona no le gusto, se enoja, bueno, que lo digiera y lo diluya, pero el no ayuda a encontrar el equilibrio interno, esto es tu responsabilidad.

Escuchar, definir, elegir, tomar decisiones, poner límites.

Tercero, el No permite trazar límites.

Cuando una persona vive con un sí programado, a todo le dice que sí, y se relaciona desde esta perspectiva, por supuesto que las personas a su alrededor van a entrar en una frecuencia constante de peticiones, dado que vos siempre decís que sí.

Vivir así es una complicación, cuando te das cuenta, estás involucrado en una serie de procesos que limitan tu tiempo, tus capacidades, y pueden crear múltiples complicaciones.

Decir que no pone límites a los demás, y les permite saber en qué se puede contar con vos y en qué no. Poner límites es clave, acá te dejo esta recomendación para que amplíes tu lectura: https://rafaelramoscr.com/desarrollo-personal/aprende-ponerle-limites-los-note-hacen-crecer/.

Recordá, no tenés que llenar las expectativas de los demás, tenés que ser auténtico, para esto poner límites es profundamente importante.

Tomar decisiones, poner límites, asumir retos, acciones, emociones.

Cuarto, el No es un derecho.

En toda relación humana, tenemos derecho a decir que no, a cualquier cosa, toda vez que haya una razón, vos podés decir:

  • No quiero.
  • No puedo.
  • No me gusta.
  • No me agrada.
  • No me hace sentir bien.

Todas estas expresiones son tu derecho, ahora no es un no que nace en una posición negativa, obstruccionista, en el que simplemente decís que no, porque no te da la gana, tenés un buen argumento, esa es la clave.

El no sano, nace en un buen proceso de desarrollo personal, en principio has definido lo que te hace bien, lo que no te hace bien, lo que te gusta y lo que te realiza.

Desde ahí tienes toda la libertad de expresar un no; y los demás tienen que respetarlo, ahora en esta parte es importante, en la medida que vos planteas un no, también tenés que tener muy claro que estás en la obligación de plantear un sí, que te permita explicar con qué cosas te sentís bien, con qué cosas te realizás, en qué podemos contar con vos.

Hay algunos no, que deben ir acompañados de una contrapropuesta, para que haya un sano crecimiento emocional.

Quinto, el No permite que te podamos conocer genuinamente.

Hay personas que, frente a una petición, una situación, dicen que sí, porque se sienten comprometidos, obligados a responder con un sí, lo que los lleva muchas veces a caminar con cierta amargura, mal encarados, con una sensación de incomodidad, creando tensión en las relaciones interpersonales.

Frente a esto, los demás podemos decir ¿qué extraño, si esta persona había dicho que sí, por qué tiene esas actitudes?

Se te preguntó, dijiste que sí, ahora resulta que estás incómodo, que esto se deriva de que tal vez tu respuesta debió ser un no, pero no fuiste honesto, no fuiste transparente, te faltó ser veraz, te dejaste llevar por la presión interna, que vos mismo te creaste, porque te sentís en la obligación de vivir con un sí programado. Entonces:

  • ¿cómo te conocemos?
  • ¿cómo podemos saber realmente que te gusta?
  • ¿en qué podemos contar con vos?
  • ¿cómo saber que efectivamente asumiste las cosas con convicción?

Vos estás en la obligación de decir un sí con sentido y un no con sentido, ambos el sí y el no, tienen que tener fundamento, propuestas y contrapropuestas para que los demás tengamos una idea real del cómo sos, de lo que te gusta, esta es tu obligación no es de nadie más.

Te invito a ver este video ¿Vos sufrís por cosas que no están en tu control? Te recomiendo detenerte un momento acá:

Sexto, el No ayuda a priorizar tus espacios personales.

En tiempos como los nuestros, en el que se vive en un mundo acelerado, complicado, el no tiene una virtud impresionante, nos permite definir nuestras cargas, no para evitar compromisos, si no para que podamos darle espacio a nuestros gustos y preferencias.

Cuando vos planteás un no, es para tener espacio, para descansar, para leer, para dormir, para matricular un curso, hacer muchas de las cosas que a vos te gustan como persona, de eso se trata un no, es hacer balance.

Un no te ayuda a organizar tu tiempo, tu vida y tus actividades, no vivir bajo la presión de un sí, que se deriva de una necesidad de complacencia, para nada sana a nivel emocional, cuando dejás de lado tus intereses.

Vos y yo tenemos que aprender a decir que no, aprender a balancearnos, procurando la mayor autenticidad posible.

Esto favorece nuestra vida a muchísimos niveles, en el tanto somos personas genuinas y transparentes. El no ayuda a poner límites a la familia ¿Cómo? Te lo cuento acá: https://rafaelramoscr.com/desarrollo-personal/limites-en-mi-familia/.

A veces caminamos por la vida tratando de complacer y buscando excusas para explicar nuestro no; no te compliqués, no se trata de tener un no para pelear, discutir, maltratar, se trata de plantear un no justo, cargado de buenos argumentos, que te permitan una sana administración de tu vida.

Es cierto, no faltará quién se moleste, cuando reciba un no por respuesta, pero esto es algo que ellos tienen que resolver, no te toca a vos resolvérselos.

Frente a un no sano, genuino y bien argumentado, nada de culpabilización, no busqués excusas, esa es la clave, las otras personas no lo entienden, bueno, tranquilidad, tendrán que irse acomodando.

Con frecuencia nos cuesta decir “No”, porque vemos las cosas de forma complicada, a veces vemos los problemas como obstáculos y otras veces como algo que no podemos resolver y esto nos afecta para administrar el no, te invito a escuchar este audio:

Ahora, no se trata de un no caprichoso, un no poco solidario, o egoísta, sin importarte las necesidades de los demás, se trata de no asumir más de lo que podemos, o hacer algo que no nos agrada por quedar bien.

En resumen, te invito a revisar esta infografía.

Beneficios de aprender a decir que no, no tenerle miedo al no.

No le tengás miedo al no, no te excusés, se auténtico, se libre, se una persona sensata, prudente y bajo ninguna circunstancia traicionés tu libertad interior.

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